Reflexionando ando

Crónicas de un Destete

4600.jpgLa señal definitiva fue ese día, que mientras Juli tomaba pecho de un lado, comenzó a sintonizar radio del otro (el que entendió, entendió). Dije ya está, un año es suficiente. Es además el tiempo perfecto para molestar a las fanáticas de la leche materna (que mínimo piden dos) y a las anti-lactancia (que un año les parece una eternidad).

Así que, como toda madre, hice lo primero que hay que hacer para todo: UN PLAN. Y como todos los planes de las mamás no sirvió de nada. Pero para qué hacerles el cuento corto, si la cosa fue todo menos eso.

DÍA 1: Le quito el pecho de día. Le notifiqué la noche anterior, y le di leche hasta quedar “milk-drunk”. Ni medio jalón, ni una gota. Mi voluntad se ha fortalecido con esta segunda bebé, o eso creía. Ella está desesperada y aunque trato de distraerla no es fácil la tarea.

DÍA 2: Las crisis son menos frecuentes, pero más intensas. Definitivamente esto es lo que deben sentir los adictos cuando están limpiándose. Qué desespero. Pero yo sigo ahí, firme y sin vacilar.

DÍA 3: Las cosas comienzan a mejorar en el día y empeorar en las noches. Es como si supiera (estoy segura que sabe) que es su ventana de tiempo para desquitarse y volvimos al día 1 saliendo del hospital. Teta cada 10 minutos, estilo chupón.

DÍA 5: Volvió la otitis, hay que operarla  y así volvimos a tierra de nadie. Aquí se abrió el bar y no hay quién lo cierre. Entre el dolor de oído (suyo), el miedo de la anestesia (mío) y el dolor de alma (de todos) no hay quién le niegue nada a esta niña. Menos mal no tiene 16, porque pide un carro y le pregunto de qué color.

DÍA 1.1 : Es lunes, como todos los lunes, buen día para comenzar, otra vez. Destete de día. Ya pasamos por aquí y todo se repite. Es como Inception pero al contrario porque nadie duerme.

DÍAS 2-4.1: Todo avanza de acuerdo al plan, al nuevo plan.

DÍA 5.1: Salimos de viaje. Yo y mis dos niñas. Fer toda una compañera de viaje. Se nos ocurre irnos en el vuelo más temprano. Cómo no, para aprovechar el día. Lo que no calculamos es que había que estar a las 4 a.m.  en el aeropuerto. Julieta está fuera de sí. Grita en el chequeo de seguridad como si no me conociera, lanza los pasaportes al piso, llora, bate piernas y brazos. La mitad de la fila me ve con cara de secuestradora y la otra con lástima, algunos ofrecen ayuda a lo que yo grito que NO, aferrándome al porta-pasaportes y a mis niñas, no sea cosa que pierda alguna de las dos opciones. Finalmente cedo y saco el pecho, la pobre se calma y duerme plácidamente buena parte del vuelo. Misma historia, pero en el Imperio, yo que soy Maria Perez, asidua del cuartico y esta niña que empieza a berrear en la fila de migración. Al mejor estilo ancestral saco el pecho delante de funcionarios y turistas, calmando a la fiera. Pasamos por GO, sin pasar por ningún cuarto ni control adicional.

DÍAS 6 – 11: Nada de día, todo de noche. Unas vacaciones que recuerdo con ese letargo que sólo las mamás de bebés de pocos meses conocen. Eso que llaman deprivación del sueño nivel Dios. Me fijo la nueva meta, de “aunque me cueste la vida, este sábado (primer día al volver a casa)  sí o sí”. Hablo con mi amiga sleep coach y me da ánimos para de una darle con destete y entrenamiento del sueño.

DÍA 7.1 (D DAY): Coloco mis post its, establezco la estrategia. Ponemos un colchón en mi cuarto para que Fer no se despierte. Alvaro alineado y listo para lo que viene. Cronómetro en mano: 10:30, primera despertada, espero 6 minutos. Entro, shhh shhh es hora de dormir, salgo. Deja de llorar, sólo por un minuto. Arranca, espero 7 minutos, entro shhh shhh es hora de dormir, salgo. Ocho minutos, repito. Y luego repito y repito y repito cada 8 minutos, durante las próximas cinco horas. No sé a qué hora me voy a la sala para no tener que entrar y salir de mi cuarto, prendo la tele y finjo ver un maratón de Lucifer (no me juzguen). Sólo pienso que esto es lo más cercano al exorcismo de Linda Blair que me ha tocado. Cada ciclo pienso que voy a abandonar, pero luego me digo que entonces habrá sido en vano todo lo que ya lloró y sigo. De repente me levanto, 6 am, ya la puedo sacar pero ella duerme una hora más.

DÍAS 8 Y 9.1: Contra todo pronóstico apocalíptico que mi mente me aseguraba, Juli se duerme al minuto 10 y se levanta solo un par de veces, con un par de entradas… estoy que oigo un grillo y me levanto. Pero siento que ya estamos más de allá que de acá.

DÍA 10 : Duerme como lirón, se levanta descansada y feliz después de 11-12 horas. Destetada, entrenada y con una mamá descansada y libre al fin. Lácteos y vino, vengan a mi. FIN. Bueno todos sabemos que no es el fin, pero al menos déjenme disfrutar esta pequeña victoria.

 

1 thought on “Crónicas de un Destete”

  1. Disfrute tu redacción , la vida s una tragedia para el que lo vive y una comedia para el que lo ve , en este caso lee , me reí mucho , yo hice el destete en ammos a los 4 meses,,,, sin problema porque a los 4 meses ya tenias peso de un año ,no necesitaban comer y no comían .jajaja ….mi preocupación era ver cómo las demás mamás decían lo que comía su hijo y los míos no comían , cada bebé tiene sus necesidades son únicos e irrepetibles por eso las normas que nos dicten como educar no funcionan, ni entre hermanos, toda una experiencia cada hijo .

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